A principios de los 70, en las oficinas de Ferrocarriles Argentinos en Retiro, un pequeño grupo de entusiastas compartía un sueño que iba a contramano de la época: preservar el patrimonio ferroviario histórico. Entre ellos estaba Florencio Reyna (famoso ganador de Odol Pregunta) y otros apasionados como Miguel Ángel Pignataro y Marcelo Arcas.
Lo que comenzó como una subcomisión rechazada por las autoridades, terminó convirtiéndose en un hito histórico.
Tras la negativa oficial, el grupo no se rindió. Se refugiaron en una pizzería de la Av. Rivadavia todos los viernes a la noche para intercambiar tesoros: fotos, libros y documentos. Fue la sugerencia de un empleado ferroviario la que cambió todo: "Si quieren permisos, formen una asociación".
La inspiración llegó de la revista Autoclub. Marcelo Arcas propuso el nombre FERROCLUB, y Pignataro le dio el toque final: FERROCLUB ARGENTINO.
Fecha de fundación: 30 de agosto de 1972 (en honor al aniversario del primer ferrocarril argentino).
Los pioneros: Ocho socios fundadores, con Marcelo Arcas como primer presidente del club.
En tiempos difíciles (gobiernos militares y permisos denegados), el ingenio fue clave. Durante la inauguración del puente Zárate-Brazo Largo, Casagrande y Pignataro se "colaron" en el tren oficial mostrando sus carnets del club. Allí convencieron al Ingeniero Angel Butti (el entonces gerente del Ferrocarril Urquiza) de que el Ferroclub debía custodiar las locomotoras a vapor para su preservación. A partir de ese momento se comenzaron resguardar para su preservación distintas reliquias del pasado como las locomotoras como la N°11 "Yatay", N°27 "Monte Caseros" y la N°253 en lo que es hoy en día en el también activo centro de preservación Lynch, las cuales fueron restauradas para su funcionamiento.
En el año1987, se le cedió una pequeña parte de lo que eran los antiguos talleres de Remedios de Escalada en Lanús; Se trataba de la sección 43, un galpón dedicado a la reparación de las locomotoras diesel en ese momento. Allí se empezó a resguardar distintas reliquias que fueron recuperadas de distintas parte del interior bonaerense y del país, sobretodo de Empalme Lobos, donde se encentraban los antiguos talleres y depósitos ferroviarios.
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El material rodante fue aumentando paulatinamente junto con la cantidad de socios y el espacio vital en Lynch hasta que se recibe en donación por parte de la Armada Argentina la locomotora 3826 (ex 3815) de trocha ancha y con ella un lugar donde preservarla en los talleres Remedios de Escalada del Ferrocarril General Roca donde hoy funciona nuestra sede.